La Gran Hurdana

La Gran Hurdana una ruta propuesta por los extremeños de Con Alforjas es una magnífica ruta en bici de 3-4 días que si tienes del jueves al domingo santo de vacaciones encaja perfectamente, si quieres darle a los pedales por un ambiente rural con paisajes de todos los colores y arquitectura autóctona que aún se conserva. Y cómo no, probaremos los manjares de esta zona cocinados por una gran red de hostelería de Extremadura muy poco conocida.

Además deberás disponer de coche para acudir a la zona y estar acostumbrado a montar en bici. ¿Te apuntas a pedalear entre ríos y volcanes?

Dónde dormir y comer

Ficha de la ruta

Descripción de la ruta

Salida de Madrid con parada cultural en Salamanca

Esta vez me voy de viaje yo sólo, sin mi bota derecha. Pero para esta aventura he “engañado” a un amigo que me acompañará durante estos días.
Nosotros empezamos nuestra ruta en bici desde la Peña de Francia, ese coloso solitario que se corona entre las dehesas salmantinas, y que se asemeja al Mont Ventoux y el Pico Villuercas (pinchando aquí podéis leer sobre la ruta que hicimos a este pico extremeño)

Pero como la distancia, Madrid – Peña de Francia, es algo larga para hacerla en un día y después ponernos a dar pedales preferimos hacer parada y avituallamiento en Salamanca, que nunca tiene desperdicio y en Semana Santa, aún que no seamos católicos, siempre se engalana. Magnífica visita para la tarde antes de comenzar a dar pedales.

Primera etapa. Peña de Francia a embalse de Arrocerezal


Track de la ruta: para descargar

Pinchando en los siguientes enlaces puedes descargarte los tracks que utilizamos para realizar la ruta:

Descripción de la etapa

Salimos de Salamanca para llegar a la Peña de Francia en coche, aparcamos arriba junto a la Hospedería. Desmontamos la bicis y nos preparamos, ahora sí, ¡para dar pedales!

Al principio se baja por la carretera algo menos de 4 kms para desviarnos por un camino que sale de una curva de herradura. Seguimos algo más de 10 km por esta pista descendente y divertida hasta llegar al precioso pueblo de la Alberca para hacernos las fotos de rigor y dar un paseo por sus calles con su típica arquitectura.


Consejo:
Intentar llegar temprano para que el paseo sea más tranquilo.

Después de haber disfrutado de esta joya de pueblo, emprenderemos camino y empezaremos a gastar fuerzas de verdad, ya que, hasta ahora solo habíamos descendido. Desde la Alberca tendremos que subir El Portillo una subida de 2km tendida y con una exigencia leve para lo que nos queda por delante y para lo que es este pasó de montaña por su lado Extremeño que disfrutaremos de bajada.

A nosotros la subida se nos hizo corta y menos dura de lo esperado, debía ser porque todavía teníamos fuerzas y el asfalto estaba en unas magníficas condiciones. Al llegar arriba, foto cazando un nuevo puerto para la colección, disfrutar de las vistas, charla con otros ciclistas y para abajo.
Una larga bajada por carretera que la hacemos rápido, para luego parar en el Monasterio de San José de las Batuecas. Este monasterio no tiene el acceso permitido a su interior, ¡una pena! Esto es debido a que es un lugar de retiro, donde cualquiera con intención de aislarse en sus pensamientos durante unos días, tiene la opción de hacerlo en este lugar.

Seguimos nuestro camino hacia Las Mestas, donde hemos reservado una mesa para comer en una Hospedería Real de Extremadura. Esta red de alojamientos extremeños, son una especie de Parador a nivel autonómico, con una calidad en la restauración, que nada tienen que envidiar a los Paradores. En el servicio son refinados y atentos, en la comida de una calidad y exquisitez que nos sorprendieron y aparte los lugares elegidos para el emplazamiento de las hospederías han sido reformados con detalle y mimo.

Después de reponer fuerzas en este ambiente, recuperamos nuestras monturas para continuar nuestro camino ascendente al borde del rio Ladrillar por carretera hasta llegar a Riomalo de Arriba. En Riomalo de Arriba dejamos la carretera y nos adentramos por un camino que nos lleva hasta las faldas del Pico de los Carrascos, a través de lo que parece una antigua mina y donde encontramos unas rampas de dificultad considerable con mucha piedra suelta. Añadiendo el peso de las alforjas, esta subida se hace bastante exigente, aún que por suerte es corta.

Al llegar arriba, hay unas magníficas vistas, que hacen que la subida y el esfuerzo, merezcan la pena. Retomamos una carretera para cambiar de valle, ¡un disfrute en toda regla! Desde la parte más alta, comienza un ligero descenso, que nos conduce hasta el Puerto de Robledo. Este tramo de dos kilómetros tiene unas vistas aéreas de la zona muy bonitas. Al llegar al puerto de Robledo, toca descender hacia el valle por un tramo de carretera. Hay que decir que aún que hagamos muchos kilómetros por carreteras estas no tienen mucho tráfico y podemos disfrutar del paisaje y de pedalear con tranquilidad y seguridad.

Al llegar al pueblo de Nuñomoral nos desviamos hasta Cerezal y cruzando este pueblo llegaremos al Embalse de Arrocerezal, nuestro destino en esta primera jornada. Aquí entre los pinos, fue donde decidimos montar nuestro campamento para esa noche, teniendo cuidado de a la mañana siguiente dejar todo como nos lo habíamos encontrados y que no se notase que habíamos pernoctado allí. Como recomendación intenta alojarte en algún pueblo como Nuñomoral, así cargaras con menos equipaje y será más confortable el descanso, aún que acampar siempre tiene su punto de máxima conexión con la naturaleza en una aventura como esta.

Cenamos a la luz de los leds y nos fuimos a descansar que la primera etapa había sido dura y al día siguiente nos teníamos que entregar a la etapa reina de la ruta, tanto por su belleza como por su dureza, porque nada más arrancar hay que subir el Alpe Duez extremeño.

Segunda Etapa. Embalse de ArroyoCerezal a Meandro Melero (Riomalo de Abajo)

Track de la ruta: para descargar

Pinchando en los siguientes enlaces puedes descargarte los tracks que utilizamos para realizar la ruta:

Descripción de la etapa

Nos levantamos al alba, después de haber descansado muy bien al cobijo de los pinos. Lo primero desayunar y después recoger todo nuestro rastro y dejarlo todo como estaba para que no se note que hemos pasado por aquí.

Lo segundo, atacar el Alpe Duez extremeño de BTT, fue casi lo más duro de este viaje cicloturista: 8 curvas de herraduras con un terreno blando y que en cifras guardaba 400mts de desnivel en solo 4km con rampas de hasta el 18%, con alforjas y la casa acuestas, nunca mejor dicho… porque menudas cuestas. Así que guardar todas vuestras fuerzas para este punto, porque esta subida es La Dura del viaje.

La subida va entre pinares y no tiene muchas vistas pero al llegar arriba nos encontramos con un terreno maravilloso entre piornal (o escobas en flor) además de otra flor morada, por un camino en buen estado. Este terreno no nos da mucho descanso pero las vistas desde esta altura nos muestra un mar de montañas y valles, que nos hace olvidar el cansancio, paramos de vez en cuando para contemplar las vistas, y grabarlas en nuestra retina, porque cosas así nos recuerdan porque nos gusta viajar en bici o con la mochila a cuestas.

Continuamos nuestro camino atentos al GPS, porque en el kilómetro 17 tenemos que desviarnos hacia una antena desde donde se ve el meandro del Gasco y su Volcán. Aún que en este viaje no podremos acudir a este extraño yacimiento geológico, pero si podemos verlo desde casi su misma altura. Volcán del Gasco: aún que se denomine como Volcán, no lo es realmente. Los estudios sobre el terreno indican que aquí se estrelló un meteorito hace millones de años.

En los siguientes 10 kilómetros se puede ver y disfrutar de toda la morfología del valle Hurdano y ver al fondo del valle el pueblo donde pararemos para tomarnos un merecido avituallamiento fresquito e incluso si el tiempo lo permite, se puede disfrutar de un balo en las piscinas fluviales, Pinofranquedo. Al terminar los 10 kilómetros de pista llegamos a la carretera para descender sin tráfico a nuestro primer contacto con la civilización del día.

Durante nuestra parada y visita al pueblo, decidimos acortar la ruta, la primera idea que teníamos era ir hasta Vegas de Coria, dando un rodeo por las Hurdes bajas para acabar en el Meandro Melero este mismo día… inviable. Preferíamos disfrutar del camino y no gastar todas las fuerzas que nos quedan.

Así que desde aquí tomamos el camino “fácil”, la carretera que va desde Pinofranqueado a Vegas de Coria, pasando por Caminomorisco y parando en el pueblo de Cambroncino para ver su iglesia de piedra roja.

Consejo: Si tenéis tiempo os recomiendo hacer la etapa que sugiriendo conalforjas.com aprovechando el magnífico estado de los caminos y ahorrándonos la carretera.

Esta carretera tiene más tráfico y es más quebrada de lo nos gustaría. Al llegar a Vegas de Coria hay que girar hacia Arrolobos volviendo a encontrarnos con el rio Hurdano y su típico serpenteo. A partir de este punto se retoma la pista, solitaria y entre pinares, en este punto, con las fuerzas bastante mermadas se agradece que el terreno sea sencillo y podamos disfrutar de la naturaleza sin tráfico.

Este paseo nos lleva hasta uno de los puntos para ver uno de los hitos más emblemáticos de la ruta, el mirador del Meandro Melero, la joya de las Hurdes. Se trata de uno de los meandros más perfectos del mundo. El atardecer desde un punto tan increíble como este no tiene precio y ver esconderse el sol entre el mismo nos deja sin palabras, pero no sin aliento para cenar e irnos al saco de dormir con el estómago lleno.

Etapa 3. Meandro Melero-Peña de Francia

Track de la ruta: para descargar

Pinchando en los siguientes enlaces puedes descargarte los tracks que utilizamos para realizar la ruta:

Descripción de la etapa

Amanecemos en el punto más bajo de nuestra ruta, recogemos rápidos, ya que, no tenemos desayuno para hoy y tenemos que hacer 3 kms hasta Riomalo de Abajo para desayunar  y reponer fuerzas. En esta última etapa pasamos del punto más bajo de la ruta al más alto, es decir, salir de 350 mts y terminar a 1615 mts.

Desde Riomalo de Abajo ascendemos hacia el pueblo de la Rebollosa por una pista asfaltada, con un paraje tranquilo y precioso y unas pendientes tendidas que nos dejan respirar hasta llegar a un pueblo recóndito y misterioso como es Herguijuela de la Sierra, con su iglesia parroquial y su campanario dándonos la bienvenida desde lejos. En mitad de la plaza del pueblo nos encontramos con el olmo que la custodia, aprovechamos para hacer una parada y cobijarnos un rato a la sombra.

Retomamos el camino para salir del pueblo hacia Madroñal por carretera, debido a que nos indican que el camino no se encuentra en buen estado. Desde Madroñal, continuamos nuestro viaje hasta Cepeda, claro ejemplo de pueblo charro, con sus intrincadas y estrechas calles y el olmo en el centro de la plaza del pueblo. El paisaje entre pueblos no tiene desperdicio cada uno enclavado en el alto de una colina que sobresalen entre el verdor de los bosques que los rodean. De Cepeda, iremos hacia Mogaraz por caminos pero hay que tener cuidado porque, e ir atentos del GPS porque hay que tomar un desvío a 2,6 km de Cepeda. Tomando así un sendero donde bajarse de la bici unos metros para volver a coger una pista de bajada y adentrarnos en un bosque de hayas, robles y madroños, la verdad que nos pareció el típico bosque de cuento de hadas, con su propia banda sonora.

Por esta pista, se llega a un puente, donde encontramos otro “murito” de 1 km y con 127 mts de desnivel para llegar a Monforte de la Sierra. En este pueblo decidimos hacer una parada de avituallamiento típico de nuestras jornadas sobre la bici, para coger fuerzas para llegar hasta Mongarraz, donde decidimos comer y disfrutar de unos de los pueblos más curiosos que hemos visitado hasta el momento en España.

Mogarraz es un pueblo una de las pocas juderías conversas al cristianismo y Conjunto Histórico Artístico, pero lo que le hace realmente especial es que en las paredes de los hogares de sus vecinos encontramos los retratos de los mismos, unos 600 retratos del autor Florencio Maillo. Y como en otros pueblos que ha hemos visitado, nos volvemos a encontrar  en la plaza el olmo junto al campanario de la Iglesia. Nosotros aprovechamos a comer en la plaza en la terraza del Mesón Taurino, un lugar increíble para disfrutar de ambiente del pueblo, a la sombra del olmo y del campanario. La comida estaba deliciosa.

Tras recargar energías nos dirigimos hacia la Alberca por carretera, donde paramos para dar una vuelta, y despedirnos de esta magnífica villa y llegar a nuestro punto final, la Peña de Francia. La subida la hicimos por carretera, nos gustó la subida cuando la hicimos en coche al inicio de nuestra aventura, y queríamos disfrutar a ritmo cicloturista, fue de la subida más fácil de todo el viaje. La subida es algo dura por las pendientes, pero es bastante relajante y llevadera al ir metidos en el bosque de robles y no haber mucho tráfico. Al salir del bosque, nos encontramos las antenas que coronan la Peña de Francia, indicándonos donde está la meta. Pero antes hay que llegar al Paso de los Lobos donde disfrutamos de las vistas, desde aquí a la cima nos quedan 4 km placenteros, por las vistas áreas que se nos ofrecen.

¡Por fin hemos llegado! Ahora sin prisa nos deleitamos de las vistas de 360 grados, y esta noche disfrutaremos del espectáculo del cielo estrellado y los pueblos iluminados. En teoría según nos dijeron, desde este punto se pueden llegar a ver 260 pueblos.

Por la noche nos acercamos San Martín del Castañar para visitar su fortaleza y cenar aquí.

Post-Ruta: que ver por la zona de las Hurdes y alrededores

La aventura no ha terminado, en el camino de vuelta a Madrid, para amos a visitar los pueblos de Granadilla y Hervas, y así de paso comer en la Hospedería Valle de Ambroz en Hervas su menú degustación.

La primera para fue en Granadilla, un pueblo que conserva totalmente su esencia medieval, debido a que en 1960 fue despoblado al considerarse zona inundable por la construcción del embalse de Gabriel y Galán, os invito a leer su historia, ya que fue un importante pueblo de la zona.

Después de esta visita, nos dirigimos hacia Hervas donde es inevitable no perderse por las juderías, que son de las mejor conservadas. Es muy recomendable comer en la Hospedería Valle de Ambroz, un lugar con mucho encanto. No tenemos familiares, ni conocidos, ni vamos a comisión pero nos parece un sitio que ofrece un servicio calidad/precio inmejorable.

Pues hasta aquí nuestra propuesta cicloturista. Esperamos que os hayan entrado ganas de coger la bici y poneros a pedalear. Nos vemos en la siguiente aventura.

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