Presupuesto para viajar a Suiza – Lago Lemán

Presupuesto para viajar a Suiza – Lago Lemán

La Bota Izquierda y la Bota Derecha anduvieron durante cuatro días por estas frías tierras, bajo la nieve descubriendo lugares increíbles. ¿Quieres descubrir cómo se lo montaron para viajar a uno de los países más caros del mundo, ¡y no arruinarse!? Pues continúa leyendo.

Ahora vamos a ver los detalles de la economía del viaje, aunque ya adelantamos que Suiza no es barato…

Resumen de contenidos de este artículo

Dónde dormir

El alojamiento fue el gasto más importante del viaje y no opcional para invierno (dormir en camping o en camper no es opción).

  • Airbnb: Para la noche de la llegada elegimos Airbnb, porque nos encajaba más por lo tarde que llegamos a Ginebra. La habitación era muy grande y Sandro, el dueño de la casa, fue muy acogedor a nuestra llegada, ofreciéndonos té y algo para picar.

 

  • Hotel Chamonix Lodge: Situado a la afueras de Chamonix, el lodge tiene habitaciones pequeñas y acogedoras, pero lo mejor de este alojamiento son sus instalaciones. La cocina es amplia y tiene todo lo necesario para hacerte una rica cena, para después disfrutar del jacuzzi y la sauna que hay en el jardín. Si vas en invierno, como nosotros, es un lujo darse un baño relajante mientras fuera está nevando y hace como mucho cero grados. Un final perfecto para un día descubriendo la increíble naturaleza de este país.

 

  • Hotel Au P´tit Bonheur: Esta ubicado a las afueras de Laussane. Tanto el trato, como las instalaciones son magníficas. Nos alojamos en una habitación superior a la que habíamos reservado, porque estaba vacía (con albornoz, toallas, zapatillas de andar por casa y una cama muy grande y cómoda), la cocina y el salón son muy grandes y muy bien equipados. Un alojamiento de diez. El precio incluye desayuno.

 

  • Hotel Ibis Buget Geneva: Cerca del aeropuerto y bien comunicado en transporte público (importante a tener en cuenta, que al alojarse en un hotel en Ginebra, el propio hotel te da una tarjeta para usar gratis el transporte público de la ciudad). La habitaciones son muy simples. Poco más que ofrecer que un alojamiento bien comunicado y cercano al aeropuerto, recomendable si el avión sale temprano, como fue nuestro caso.

Transporte

El avión lo compramos a principios de agosto, es decir, con cuatro meses de antelación ¡y es que a nosotros la planificación con tiempo nos encanta! El vuelo desde Madrid a Ginebra es directo.

Para movernos por la zona alquilamos un coche pequeño (Fiat 500), gasolina y manual. Comentar que debéis tener cuidado para que no os vendan nada adicional en la oficina de alquiler, además de mirar bien las condiciones y que el vehículo lleve neumáticos de invierno (alguna compañía de renombre a nivel europeo, ofrecía alquiler de coches pero sin neumáticos de inviernos, cosa prohibida en Suiza en la época invernal). La compañía con la que contratamos el alquiler del coche fue Auto Europe.

Por otro lado tuvimos que pagar algún peaje, pero el que se llevó la palma fue el del túnel del Mont-Blanc (54€), ya que, en el puente de Diciembre el mirador de Francia en L’Aiguille du Midi está cerrado por mantenimiento, por lo que tuvimos que pasar a Italia para subir al mirador y ver el Mont Blanc. Pero merece la pena pagar este peaje.

La gasolina, estaba 25 céntimos de euro más cara que en España, por suerte con un depósito y un cuarto, nos doy para hacer nuestro viaje.

Comida

Os preguntareis si comíamos o hacíamos la fotosíntesis… De momento la fotosíntesis no la hacemos y además en Suiza mucho sol no hacia así que, para superar los elevados precios del país, llevamos comida desde España: embutido, queso, sopas de sobre para llevar en un termo y pasta deshidratada. Por eso buscamos alojamientos con cocina, la verdad que no nos fue un problema encontrar alojamientos asequibles con esta característica. El único “lujo” culinario que nos permitimos fue comer en Gruyères una fantástica fondue, y mereció la pena. También en un arrebato friki, nos tomamos el Cola Cao más caro de la historia en la cafetería Giger Bar, en Gruyères. Es una cafetería que a los fans de Alien no les dejara indiferentes.

Excursiones

Una de las cosas que más ganas teníamos en este viaje era subir al mirador del Mont Blanc. Como ya os hemos comentado al ir en Diciembre el mirador en la parte francesa está cerrado por mantenimiento, por lo que tuvimos que ver el Monte Bianco desde Italia. Y nos dejó sin palabras… El funicular te sube a 3.466 metros de altura, para poder mirar de frente los 4.807 metros de altura del Mont Blanc. Una mole nevada que te dejará sin aliento. El mirador está ubicado en un lugar privilegiado, ya que se sitúa sobre un mar de montañas, y si tienes suerte y hace un día claro puedes llegar a ver la pirámide del Cervino desde allí, una de las montañas más bonitas desde nuestro punto de vista.

Como habrás visto, los precios son algo caros, pero realmente merece la pena ir a Suiza para disfrutar de sus paisajes y su cultura. ¡Quédate por aquí, y sigue nuestros pasos por el país europeo!  

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies