Suiza: Lago Lemán

Suiza: Lago Lemán

Para empezar el último mes del 2017, decidimos que a la vuelta de nuestra aventura en Nepal iríamos a visitar Suiza.

¿Por qué Suiza? Pues para empezar queríamos ver el Mont-Blanc y disfrutar del encanto que les confiere la Navidad a las ciudades de centro Europa con la nieve, el frio y los puestos navideños… y para quien le guste el vino caliente con canela, nunca falta en las calles de estas ciudades.

Así que con este artículo os queremos mostrar este trocito de Suiza que pudimos descubrir durante nuestro viaje en el puente de diciembre.

Día 1: Llegada a Ginebra

Cogemos el avión en Madrid hacia las 21:00 de la noche para llegar a  Ginebra a las 23:00, viajando con EasyJet. Después de coger nuestro pequeño coche, un Fiat 500 (lo alquilamos con la compañía Dollar), nos dirigimos hacia nuestro Airbnb para descansar. Cómo esté primer día llegamos tarde, decidimos alojarnos en casa de Sandro, muy cerca del aeropuerto y perfecto para al día siguiente madrugar y comenzar el viaje en coche.

Día 2: Ginebra – Yvoire – Mirador Monte Bianco  – Chamonix

Yvoire

Salimos de Ginebra sobre las 8 de la mañana en dirección a nuestra primera parada, Yvoire. Este pueblecito francés no tiene desperdicio. Se encuentra ubicado a los pies del lago Lemán, y se conserva de manera fantástica en un entorno medieval que hace que perderse por sus calles sea un gustazo y más si como en nuestro caso, estamos solos por las calles. Cómo llegamos tan pronto éramos los únicos visitantes en el pueblo, y apenas habían abierto los comercios cuando dejamos el coche en el párking de la entrada del pueblo.

Esta parada de camino a Chamonix es imprescindible y más si vas en primavera, ya que es un pueblo invadido por la explosión de las flores que cultivan sus vecinos para que la visita a este pueblecito, sean aún más increíble. ¡Nosotros nos lo apuntamos para volver!

Hacia la cima de Europa: el Mont Blanc

Desde aquí avanzamos hacia Chamonix para llegar a Italia por el túnel del Mont-Blanc para ascender al mirador del Monte Bianco. En nuestro caso al ser diciembre es la única posibilidad para poder ver de cerca está montaña de más de 4000 metros de altura.

El mirador de Chamonix en estas fechas está cerrado por mantenimiento, pero pasando el túnel de peaje por el módico precio de 50€ por el que llegas a Italia para coger el funicular de SkyWay Monte Bianco. El precio del funicular es de 49€ por persona, pero la verdad que merece muchísimo la pena, primero por el teleférico que es todo de cristal para que tengas unas vistas 360° durante toda la subida, por otro lado por la sensación de cuando llegas a 3.466 metros y mires dónde mires solo hay montañas. Para nosotros una de las visitas que más hemos disfrutado, los que nos conocéis sabéis que somos unos frikis de la montaña, así que estuvimos alucinando todo el tiempo que estuvimos allí arriba.

Después de unas cuantas horas haciendo fotos, vídeos y grabando en nuestras retinas estos paisajes, toca bajar para seguir el viaje.

Antes de salir de Italia hacemos una parada en el pueblo de Courmayeur. Un pueblecito a los pies del Mont Blanc, por el que merece la pena pasear por sus calles.

Ya anocheciendo toca ponerse en carretera para llegar hasta nuestro hotel en Chamonix. El lodge está a las afueras de Chamonix, si llegas más tarde de las 19h te dejan en un buzón las llaves y las normas. Es cómo un albergue, pero con habitaciones individuales, y lo mejor de todo es el jacuzzi que hay en la parte de atrás. Suerte que lo leímos antes de ir y llevamos unos bañadores, porque era todo un lujo estar ahí metidos mientras fuera estaba nevando.

Día 3: Chamonix – Castillo de Chillon – Gruyères – Lausanne

Chamonix

Amanecimos temprano y nuestro coche ¡estaba sepultado por la nieve! Todo era como una postal en blanco y negro, nieve allá donde mirases.

Bajamos a dar un paseo por Chamonix. Un pueblecito con casas de colores pastel cubierto por la nieve, pero que sus habitantes no cesan en sus actividades cotidianas a pesar del frío y la nieve.

De camino al cantón de Vaud para ver el castillo de Chillon, tuvimos que subir dos puertos de montaña, y la verdad que fue toda una experiencia, nunca habíamos conducido con tantísima nieve. Y aunque el paisaje te dejaba sin palabras, ya que eran carreteras de montaña, hay que decir que íbamos un poco en tensión y muy despacio, pero por fin llegamos a nuestra siguiente parada.

Castillo de Chillon

El Castillo de Chillon es un castillo del siglo X ubicado a orillas del lago Lemán y con los Alpes al fondo, forma una estampa bucólica. Se puede visitar su interior por 10 CHF/persona (aproximadamente  8 €/persona), nosotros por falta de tiempo no pudimos entrar. Pero simplemente pasear a su alrededor merece la pena, ya que es un lugar muy fotogénico.

Gruyères

Se acerca la hora de comer así que nos vamos hacia Gruyères, para darnos un homenaje con una fondue de queso en Le Chalet de Gruyères. Es un restaurante muy pintoresco y acogedor. Os recomendamos que si queréis venir a comer aquí, reservéis antes. Os dejamos aquí la web para que tengáis los datos de contacto. En caso de que mandéis un mail, aseguraros de que os contestan confirmando la reserva, a nosotros no nos contestaron y dimos por hecho que estaba reservado y cuando llegamos no era así, pero la verdad que nos trataron muy bien porque nos buscaron una mesa y nos pidieron disculpas por el error. En Le Chalet el trato y la comida son de diez, así que si eres un amante del queso no te puedes perder una comida aquí.

Después de comer estuvimos dando un paseo por este pequeño pueblo medieval, y nos acercamos hasta el castillo que hay en la parte más alta. Lo curioso de este pueblo es que con su atmósfera medieval y pintoresca, te sorprenderá el HR Giger Bar y el museo en el que se expone la obra de H.R. Giger, donde los fans de Alien podrán disfrutar de los decorados de la película, cuadros y esculturas.

Después de sentirnos como dentro de Alien en el HR Giger Bar, ponemos rumbo a nuestro último destino del día donde dormiremos, Lausanne.

Día 4: Lausanne – Ginebra

Lausanne

Lausanne es nuestra última parada antes de regresar a Ginebra. Es la cuarta ciudad más poblada de Suiza, y es conocida como ciudad olímpica, ya que la sede del comité olímpico se sitúa aquí.

Lo imprescindible de esta ciudad, aparte de perderse por sus calles, es subir hasta la catedral y disfrutar de las vistas de la ciudad que nos brinda su ubicación.

La catedral Notre-Dame de Lausanne, es de origen medieval y fue reformada en el año 1536. Hoy en día es una catedral protestante. Como particularidades, cabe destacar su rosetón del siglo XIII y sus vidrieras que decoran la catedral. Si tenéis tiempo también se puede disfrutar de un museo sobre las Olimpiadas que hay en la ciudad.

Ginebra

Después de pasar la mañana por Lausanne, nos toca despedirnos de la ciudad para ir a Ginebra, donde tenemos que dejar el coche de alquiler. En Ginebra no es necesario que tengáis el coche, ya que, si te alojas en un hotel de la ciudad te dan una tarjeta para coger el transporte público gratuitamente, por lo que nada más llegar devolvimos el coche, para visitar la ciudad en transporte público y a pie.

Nuestra primera parada en Ginebra es el barrio conocido como Les Grottes. Es un barrio inspirado en la arquitectura de Gaudí. Fue construido entre 1982 y 1984 por tres arquitectos apasionados por el arquitecto español. Mientras paseas por esta zona te iras encontrando fachadas con formas imposibles, barandillas de forja, fachadas coloridas, y un ambiente moderno y cultural.

Nuestra visita continuó con un paseo a orillas del Lago Lemán para ver el icono de la ciudad, la famosa fuente en medio del lago conocido como Jet d’Eau. La fuente lanza 500 litros de agua por segundo, alcanzando una altura de 140 metros.

Mientras nos adentramos por la ciudad dirección a la catedral, nos encontramos que se estaba celebrando la fiesta de L’Escalade, en la que se conmemora que en la noche del 11 de diciembre de 1602, las tropas saboyanas asaltaron la ciudad de Ginebra intentando escalar la muralla que rodeaba la ciudad. El duque de Saboya, pretendía recuperar su antigua  colonia ginebrina que había perdido. Pero no contaba con que los ginebrinos defendieran su ciudad con gran valentía. Uno de los actos que más se recuerdan es el de Mère Royaume, que subió a la muralla y lanzo el contenido de su olla de sopa sobre la cabeza de un saboyano.

A partir de esa noche cada año los ginebrinos celebran su victoria. Así que si vienes a la ciudad en estas fechas puedes disfrutar de un ambiente medieval por sus calles, ya que todos sus habitantes se visten de medievales y recorren las calles en caballo, recreando la época con fogatas en la calle para calentarse y puestos de comida.

Por último antes de anochecer fuimos al parque Promenade des Bastions, a jugar una partida de ajedrez como dos auténticos ginebrinos.

Esperamos que os hayan entrado ganas de visitar esta zona de Suiza, después de haber leído nuestro viaje. Nosotros la verdad que nos hemos quedado con ganas de seguir descubriendo este bello país.

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