Azores: Isla de São Miguel

Azores: Isla de São Miguel

Llegar a São Miguel supone el fin de este viaje. Pero antes de cerrar Azores, os vamos a contar todo lo que se puede ver en São Miguel, que no es poco. Nosotros estuvimos seis días, y creemos que es suficiente para disfrutar de la isla.

A diferencia del resto de islas que hemos visitado, São Miguel es la más turística y la más grande del archipiélago de las Azores. Tiene 747 kilómetros cuadrados (65 km de largo por 16 km de ancho). Sus 135 000 habitantes representan más de la mitad de la población total del archipiélago.

La forma en la que organizamos las visitas fue dividiendo la isla por zonas, más o menos. Aunque todavía Azores, no es un destino muy turístico, en São Miguel sí que notamos que había más gente. Esperamos que crezca el turismo, porque estas islas son un destino maravilloso, pero que este crecimiento sea sostenible y no eche a perder estos paraísos naturales en mitad del Atlántico.

En este artículo te vamos a contar todo lo que no te puedes perder en São Miguel. Para saber dónde comer, donde dormir y como moverse por la isla, pincha aquí.

Historia de São Miguel

Entre 1427 y 1431 los portugueses descubrieron San Miguel, después de la isla de Santa María. El crecimiento económico de la isla se basó esencialmente en el cultivo y exportación de trigo.

Hasta el terremoto de 1522 la capital fue la población de  Vila Franca do Campo. Debido al terremoto quedó prácticamente destruida y fue cuando Ponta Delgada asumió el papel fundamental de capital de la isla. Tras la Restauración de la Monarquía Portuguesa en 1640, el desarrollo comercial gana un nuevo impulso, y se estrecharon relaciones con Brasil.

Durante el siglo XVIII, la exportación de naranjas, principalmente hacia Gran Bretaña, es la principal fuente de riqueza para la isla. Pero esta fuente de ingresos se verá mermada, por una epidemia que afecto a los frutales en el 1870. Durante esta época de crisis económica, se produjo un aumento de la emigración hacia Brasil y Estados Unidos.

En el siglo XIX, para impulsar la economía se introdujeron nuevos cultivos (piña, té, tabaco).

Ya a partir de 1980, comienzan a repuntar las actividades del sector terciario. Actualmente la isla ha apostado por el incremento del turismo sostenible.

Nuestro recorrido por la isla

Qué no te puedes perder en São Miguel

Día 1: bañarse en un mar caliente

Ponta da Ferraira

Tras aterrizar en Ponta Delgada y recoger nuestro coche de alquiler con la empresa de alquiler ANC Holidays ponemos rumbo a la primera parada de São Miguel, las piscinas naturales de Ponta Ferraira al noroeste de la isla.

Para llegar desde Ponta Delgada, hay que conducir por la carretera que bordea la costa de la isla, sin tomar ningún desvío hasta que veamos carteles de Ponta Ferraira.

En Ponta Ferraira hay unas piscinas naturales de agua de mar, que lo curioso es que el agua fría del océano se mezcla con el agua caliente que sale directamente de la tierra, por lo que estar allí en remojo es una gozada.

Piscinas termales de Ponta da Ferraira
Piscinas termales de Ponta da Ferraira

En estas piscinas hay que tener cuidado con el oleaje, por ello hay unas cuerdas donde agarrarse y poder disfrutar de la experiencia sin que el mar nos mueva demasiado.

Al lado del aparcamiento hay unas instalaciones de unas termas spa, con fuentes de agua terapéuticas. Esta zona de aguas termales ya era conocida desde el siglo XVI. No sabemos si merecerá la pena ir al spa ya que no tuvimos tiempo de ir. Pero solo con el baño en el mar durante un rato merece la pena venir hasta aquí. Nosotros pasamos como unas 3 horas por la zona.

Día 2: en busca del mirador más bonito del mundo

Si por algo podemos caracterizar a São Miguel por sus lagos, muchos de ellos se han creado en antiguos conos volcánicos.

Lagoa Sete Cidades

La primera parada del día fue el Lagoa Sete Cidades. La zona más famosa de la isla, y no es para menos. Se trata de una inmensa caldera de un volcán, de 12 km de perímetro y 7 km de diámetro, que se formó por el colapso del cráter durante erupciones volcánicas. En su interior hay dos lagos, uno verde y otro azul, que mezclan sus aguas.

Las aguas de los lagos contrastan con la vegetación exuberante que cubre las paredes de la caldera, con más de 300 metros de altura.

El mejor momento para venir a este lugar es un día soleado, para ver los colores de los lagos en su máximo esplendor, por lo que os recomendamos planificar esta visita en función de la meteorología. Los lagos son prácticamente del mismo tamaño, y parece casi magia ver uno verde y otro azul, apenas separados por un pequeño puente.

Mirador Vista do Rei, primera parada para ver los Lagos de Sete Cidades
Mirador Vista do Rei, primera parada para ver los Lagos de Sete Cidades

Dejamos el coche en el aparcamiento que hay junto al Mirador de Vista do Rei. Y comenzamos a caminar por el sendero que va bordeando por encima de la caldera y que lleva hasta el pueblo de Sete Cidades. Es un paseo agradable que si tienes tiempo puedes hacer, pero no es imprescindible. Nosotros caminamos como la mitad del trayecto, y luego decidimos bajar en coche hasta Sete Cidades.

Las mejores vistas se tienen desde el hotel abandonado que hay enfrente del Mirador Vista do Rei. Para acceder al hotel hay que saltar un pequeño muro, pero las vistas desde la azotea son espectaculares. Aprovechamos a comer allí arriba con unas vistas que no tienen precio.

Este hotel solo estuvo en funcionamiento un año (1989-1990)
Este hotel solo estuvo en funcionamiento un año (1989-1990)

Después decidimos bajar a Sete Cidades con el coche para tener otra perspectiva de los lagos. Junto al lago azul hay una explanada donde pasar un buen rato tumbados y donde aprovechamos a danos un chapuzón.

La verdad que es un paisaje espectacular, y como no puede ser de otra manera, aunque la razón científica del color de las aguas se debe a los microorganismos que habitan los lagos, hay una leyenda sobre estos lagos.

El Lago Azul y el Lago Verde de Sete Cidades
El Lago Azul y el Lago Verde de Sete Cidades
La leyenda de los lagos de Sete Cidades

En el lugar donde hoy se encuentra el bonito pueblo de Siete Ciudades, hubo un reino donde vivía la joven y bella princesa Antília, de hermosos ojos azules. Un día, durante un paseo por los maravillosos prados de la región, la princesa se enamora de un pastor de ojos verdes que cuidaba de su rebaño.

Cada día, los amantes se encontraron en el mismo sitio a la sombra de un viejo árbol, cada vez más enamorados.

El rey, pretendía que su hija se casara con el príncipe de un reino vecino, por lo que al enterarse del romance que su hija mantenía con el pastor, se lo prohibió. La princesa, desesperada pidió volver a reunirse por última vez con su amado.

Mientras hablaban de su triste destino, los dos lloraron en tal cantidad que, los ojos azules de la princesa formaron el lago azul y, los ojos verdes del pastor formaron el lago verde.

Cuenta la leyenda que los dos se separaron, pero sus sentidas lágrimas quedaron para siempre lado a lado en la laguna de estos lagos.

Lagoa do Canario

Nos acercamos a otro famoso lago de la zona, el Lagoa do Canario. Para llegar hasta allí hay que coger el coche, seguir la carretera dejando a nuestra espalda el Mirador de Rei. Continuamos por la carretera, dejando el desvío que indica a la izquierda Sete Cidades. Aquí seguimos por la carretera siguiendo las señales que indican la dirección a este lago. Hasta llegar a la entrada del recinto del lago.

El acceso en vehículo tiene un horario limitado. En invierno, sólo se encuentra abierta la puerta de acceso entre semana de 8.30 a 15 horas, en verano tiene un horario más amplio, abierta de 8:30 a 16h y fines de semana de 10 a 19h de mayo a septiembre. Nosotros decidimos dejar el coche fuera del recinto en un aparcamiento de tierra, que no tiene horario.

Lagoa do Canario
Lagoa do Canario

En el recinto esta esté lago y el famoso mirador de Boca do inferno.

Primero paramos en el Lagoa do Canario, que está prácticamente a entrada, bajando por un sendero que nos adentra en una zona boscosa hasta salir al lago, que está rodeado por inmensas hortensias.

Tras varias fotos en este bonito lago, volvemos sobre nuestros pasos hasta la barrera de entrada.

Miradouro da Boca do Inferno

Desde la barrera del recinto donde se encuentra este mirador  y el Lagoa do Canario, como os comentábamos se puede llegar hasta el mirador en coche. Pero nosotros como habíamos dejado el coche fuera, fuimos dando un agradable paseo de unos 10 minutos por la pista hasta llegar al mirador.

Mirador Boca do Inferno
Mirador Boca do Inferno

Hasta dar con que el mirador estaba en este recinto, os confesamos que nos costó bastante encontrarlo, ya que en un principio pensábamos que se trataba del Mirador de Vista do Rei o que fuese un mirador cercano al sendero de la caldera de Sete Cidades. Tras preguntar a varias personas, lo encontramos.

Una vez en el recinto este, no tiene perdida, ya que la carretera termina dónde comienzan unas escaleras de madera que no llevan a este espectacular mirador.

Nos costó encontrar este mirador, pero mereció la pena la búsqueda
Nos costó encontrar este mirador, pero mereció la pena la búsqueda

Este mirador es el típico, que cuando buscas fotos de Azores en Google te aparece. Un camino enmarcado por una barandilla de madera y con unos lagos de fondo.

Merece mucho la pena pasar un buen rato allí haciendo fotos y admirando la vista. Desde allí se tiene una panorámica de: Lagoa de Santiago, Lagoa Rasa y los lagos azul y verde de Sete Cidades.

Día 3: con olor a huevo podrido

Nos dirigimos al este de la isla para descubrir el poder del calor de la Tierra.

Furnas

En la zona del valle de Furnas hay varios lugares de interés, además que merece la pena reservar para comer un cocido azoreño típico que únicamente se hace en esta zona. Por lo que os recomendamos reservaros un día entero para dedicar con calma a esta zona.

Lagoa das Furnas

Nuestra primera parada fue el Lagoa das Furnas. Se accede siguiendo las indicaciones, pasando por el pueblo de Furnas, hasta llegar a una carretera adoquinada que nos lleva bordeando el lago hasta un aparcamiento donde dejar el coche.

Lo más característico del lago a parte de las fumarolas, la curiosa iglesia de Nuestra Señora de las Victorias, y donde se encuentra el mausoleo de José do Canto, importante terrateniente de la isla, intelectual y botánico.

Lagoa das Furnas
Lagoa das Furnas

El paseo alrededor del lago es muy fácil y agradable. El camino hasta la zona de fumarolas esta amenizado por una serie de estatuas talladas en madera, cada cual más pintoresca. Y a mitad del trayecto desde el aparcamiento, encontrareis un columpio de madera, que da juego a unas fotos muy bonitas.

Nos encontramos con Gandalf en Furnas
Nos encontramos con Gandalf en Furnas

Seguimos el camino, sin desviarnos en ningún momento hasta llegar a la zona de fumarolas, sabrás que estas llegando por el característico olor a huevo podrido que caracteriza a todas las zonas del mundo donde el calor de la Tierra y el agua en ebullición es protagonista. Esto se debe al azufre que sale de las calderas. En esta zona es donde se cocina bajo Tierra el famoso cocido de esta zona. Nosotros reservamos para comer en el Restaurante Tony’s.

Caldeiras donde se cocina el cocido de la zona
Caldeiras donde se cocina el cocido de la zona

Os recomendamos comer este plato típico en Furnas, que está formado por chorizo, morcilla, col, oreja, gallina y zanahoria, se sirve acompañado de arroz cocido. No esperéis ni garbanzos ni sopa en este cocido.

Pueblo de Furnas

Después de comernos un rico cocido, nos dimos un paseo por el pequeño  pueblo de Frunas. En uno de los extremos del pueblo, se encuentran las Caldeiras de Furnas. En esta zona encontramos numerosas calderas con el agua en ebullición y pequeños géiseres (no tan espectaculares como los que vimos en Islandia). Pero lo que si nos sorprendió fue lo cerca que están las viviendas de esta zona.

Muy cerca de las Caldeiras de Furnas había un puesto de zumos de piña. Si vais y esta el puesto os recomendamos tomaros un zumo recién exprimido.

Poça Da Dona Beija

Para rematar el día, pasamos la tarde en las piscinas termales de Poça Da Dona Beija, uno de los centros termales que hay en Furnas. Para saber los precios a estas piscinas termales, puedes leer el artículo del presupuesto de Azores.

Poça Da Dona Beija, es un conjunto de piscinas termales muy conocidas de toda la isla. Hay varias piscinas, y cada una se llama de una forma diferente y cuentan con diferentes temperaturas que oscilan entre los 29ºC a los 38ºC. Algunas de estas piscinas tienen pequeñas cascadas, es un verdadero para los para relajarse.

Ya no solo es estar a remojo de una piscina a otra, si no que el entorno del lugar es un jardín muy cuidado con una exuberante vegetación.

Poça da Dona Beija
Poça da Dona Beija

Estas piscinas tienen un horario muy amplio (07:00 am – 23:00 pm) además las instalaciones cuentan con duchas de pago y taquillas para dejar tus pertenencias.

La una pequeña pega que podemos poner a estas piscinas, y más que una pega podríamos decir que es un aviso a navegantes. Si al salir del agua crees que el sol azoreño ha bronceado tu piel, te aseguramos que no es así. Sigues igual de blanco que la última vez que te fijaste, lo que pasa es que los componentes ferrosos del agua que brota de la Tierra, en la que has estado en remojo durante horas, te deja anaranjado. Hay que frotarse varias veces con jabón y agua para quitarse el anaranjado de la piel, y aun así cuidado con la ropa que te pones porque se queda naranja y es muy difícil de limpiar. Nosotros aún tenemos alguna camiseta con ronchas naranjas.

Día 4: entre piñas y té

Durante el cuarto día en la isla, no dedicamos a la zona centro.

Lagoa do Fogo

La primera parada del día es el Lagoa do Fogo. Junto con el lago de Sete Cidades, nos pareció de los más espectaculares de la isla.

Es un enorme lago azul, de unos 2 kilómetros de largo y 1 kilómetro de ancho. Se encuentra dentro de un cráter volcánico extinto.

Vistas desde arriba del Lagoa do Fogo
Vistas desde arriba del Lagoa do Fogo

Para llegar hasta la zona del lago, hay que atravesar la Serra de Agua de Pau. Hasta ver carteles del Miradouro da Lagoa do Fogo, desde donde la vista es espectacular. Aquí podemos dejar el coche, y subir un poco por un sendero hasta el punto más alto, donde hay unas torres de comunicación. Desde esta perspectiva la vista del lago es aún mejor.

Dónde dejamos el coche, hay un pequeño sendero con una bajada muy pronunciada que baja a las playas que rodean el lago. Como ya sabéis que nuestras botas no se pueden estar quietas, haya vamos y comenzamos la bajada.

La bajada es muy recomendable. Aunque es un poco dura por el desnivel. La bajada apenas son 30 minutos, pero recomendamos ir tranquilamente disfrutando del paisaje y la naturaleza salvaje que nos rodea.

Ya casi en el final de la bajada hay un punto que hay un escalón muy alto y hay unas escaleras de madera para poder bajar con cuidado.

Una vez abajo, a orillas del lago y mirando para arriba, merece mucho la pena. Nos dio la sensación de como si estuviésemos una isla desierta, ya que apenas había gente, y la naturaleza que rodea el lago es brutal.

A orillas del Lagoa do Fogo
A orillas del Lagoa do Fogo

Pinneapples a Arruda

Muy cerca de Ponta Delgada se encuentra el invernadero de Pinneapples a Arruda. Un curioso lugar donde ver como se cultivan las piñas en la isla, y ver el proceso de crecimiento de la fruta.

Invernadero de piñas
Invernadero de piñas

Es una visita rápida, que apenas lleva 30 minutos y es gratis. Se puede pasear por los diferentes invernaderos, donde están las piñas en diferentes procesos de su crecimiento, desde el momento en que están recién plantadas, hasta cuando están listas para ser recogidas.

Vila Franca do Campo

En la costa, al este de Ponta Delgada se encuentra la importante población de Vila Franca do Campo. Desde aquí salen los barcos para el avistamiento de ballenas, en el puerto se pueden contratar esta y otras actividades, como ir kayak hasta el islote de Vila Franca do Campo situado frente a la costa de São Miguel que es reserva natural y santuario de aves. La verdad que nos quedamos con ganas de hacer esta aventura, pero es una actividad que lleva todo el día y no teníamos tiempo.

Iglesia de Vila Franca do Campo
Iglesia de Vila Franca do Campo

Vila Franca do Campo destaca por la iglesia de Nossa Senhora da Paz a las afueras de la ciudad, y desde dónde se tienen unas vistas privilegiadas. Y las Queijadas da Vila do Morgado, un dulce que no puedes marcharte sin probarlo.

Chá Gorreana

Al norte de la isla se encuentra esta fábrica de té. La más grande que se puede visitar en São Miguel. Se puede visitar la fábrica para ver el proceso de recogida y de secado de las hojas de té, hasta que están listas para consumirse.

La plantación de té funciona desde el año 1883, y es la más antigua de Europa. Dentro de la fábrica se puede hacer una parada para tomar un té o comprar para llevar de recuerdo.

Plantaciones de té
Plantaciones de té

Justo enfrente del aparcamiento de la fábrica se ven las plantaciones. Se puede hacer un breve recorrido entre las plantas de té, que nos trasladara a paisajes de Oriente. Todo el recorrido está marcado y no tiene perdida.

Día 5: a remojo después de una ruta por el interior de la isla

Ruta Salto do Cabrito

El quinto día en este paraíso natural, decidimos realizar la ruta para ver el Salto do Cabrito en el centro de la isla. La ruta oficial comienza en las Calderas de Ribeira Grande y es circular. Parte transcurre por una pista por la que se puede pasar con el coche, y se puede dejar el coche en esta pista cerca del camino que baja hacia el Salto do Cabrito y hacer la ruta más corta.

Nosotros realizamos la ruta completa. La parte más espectacular de la ruta es al adentrarse por un sendero que baja hacia el Salto de Cabrito.

Nosotros comenzamos la ruta dirección las Calderas de Ribeira Grande, esta parte va por una pista ancha de tierra y por un tramo asfaltado de carretera. Es una parte muy sencilla, por donde se camina rápido y tranquilamente. Lo realmente comienza al tomar un desvío en la pista de tierra, que nos adentra por un sendero que baja hacia nuestro objetivo de la ruta.

Este tramo es muy boscoso, y la primera parte de la bajada es bastante pronunciada. Caminaremos hasta cruzarnos con inmensas tuberías que no llevan hasta la Central Hidroeléctrica de Fajã do Redondo, que se encuentra actualmente desactivada.

Uno de los puentes de la ruta
Uno de los puentes de la ruta

Hay que cruzar el río, para ello hay que subir las escaleras que dan acceso a una pasarela metálica muy fotogénica. Seguiremos por las pasarelas, que nos guían hacia la cascada. En este trayecto el trayecto nos encontramos un grupo haciendo barranquísmo, la verdad que es un lugar muy bonito para practicar este deporte.

Barranquísmo en el Salto do Cabrito
Barranquísmo en el Salto do Cabrito

El sendero continúa a través de la pasarela, hasta encontrar una escalera empinada que nos lleva hasta la Central Hidroeléctrica de Salto do Cabrito. Una vez aquí, hay que bordear el edificio por su derecha para llegar a la cascada.

Nosotros decidimos comer aquí y aprovechar a darnos un baño, antes de retomar el trayecto de vuelta, subiendo por el mismo camino que bajamos y volviendo por la pista de tierra hasta el coche.

Caldeira Velha

Llegando del norte, en el centro de la isla, por la carretera que conecta las localidades de Lagoa y Ribeira Grande encontramos la zona de piscinas termales de Caldeira Velha un lugar de exuberante vegetación variada y exótica. Desde sorprendentes helechos gigantes, hasta frondosos bosques de laurisilva, pasando por los típicos líquenes que crecen a orillas de los riachuelos.

Para saber los precios a estas piscinas termales, puedes leer el artículo del presupuesto de Azores.

Se puede comprar una entrada para solo pasear por el Parque Natural de Caldeira Velha, o una entrada con la que se permite el baño en las pozas. Os aconsejamos comprar el segundo tipo, ya que si no seguro que os arrepentís de no poder estar a remojo en tal paraje natural.

Al poco de entrar se percibe el olor característico de estas zonas de aguas termales, el olor a azufre. Y es que es precisamente ese azufre el que da un tono anaranjado a las pareces de las rocas por las que se desliza el agua.

En la zona de las piscinas naturales, hay unas casetas de madera, que sirven de vestuario. Tras enfundarnos los bañadores, nos dirigimos a las piscinas de agua caliente, en mitad de esta naturaleza salvaje.

Caldeira Velha
Caldeira Velha

La estrella, sin lugar a dudas es la Poça de la Cascata. Una poza natural de aproximadamente un metro de profundidad que cuenta con una cascada. Sus aguas rondan los 24 grados, es la más fría que encontraremos en todo el parque termal.

Las otras dos caldeiras habilitadas para el baño, la Poça dos Vimes y la Poça dos Fetos tienen una temperatura de 36 grados, la verdad que nos pareció que estaban demasiado calientes. Sobre todo porque estábamos en agosto y tampoco fuera hacia frio como para que apeteciese estar cociéndose en el agua. Seguro que en invierno es una auténtica gozada.

En el camino a las pozas de 36 grados, nos encontramos un cartel que dice “Danger, boiling water”, este se refiere a la fumarola, que tiene el entre  60 y 100 grados… Los borbotones son constantes, como si de una inmensa olla se tratara.

Poça de la Cascata
Poça de la Cascata

Los horarios de la Caldeira Velha, varía según la temporada:

  • 1 de noviembre – 31 de marzo: De 9:30 a 17:30 horas. 24 de diciembre, cerrado.
  • 1 de abril – 31 de octubre: De 9 a 21 horas.

Al igual que nos ocurrió en Poça Da Dona Beija, por los componentes del agua salimos de nuestro remojo anaranjados. Sobre todo cuidado con la ropa que cuesta quitar el naranja, por mucho que se lave.

Día 6: Ponta Delgada y el último baño del viaje

Terra Nostra

Para despedirnos de Azores fuimos a pasar la mañana a los baños termales Terra Nostra. Estos baños se encuentran en la localidad de Furnas, al este de la isla.

Las piscinas de agua termal se encuentran en un jardín botánico con más de 2000 especies de árboles. Este jardín de fue construido entre los siglos XVIII y XIX y ocupa un espacio de 12,5 hectáreas.

Terra Nostra
Terra Nostra

La estrella del jardín es una enorme piscina de agua termal, el agua tiene un color que a priori no invita al baño, ya que tiene un aspecto embarrado. Este color es debido a la gran cantidad de hierro que contiene el agua, su temperatura es de 25 grados centígrados. Junto a esta piscina hay una zona de vestuarios en la que cambiarse. Pero esta área no cuenta con duchas.

El horario de la zona termal es de 10:00 am a 6:00 p. Para saber los precios a estas piscinas termales, puedes leer el artículo del presupuesto de Azores.

Al igual que el resto de zonas termales, debido a los componentes del agua salimos del agua anaranjados. Sobre todo cuidado con la ropa que cuesta quitar el naranja, por mucho que se lave.

Ponta Delgada

Ponta Delgada es una ciudad pequeña, nosotros le dedicamos una tarde. Creemos que es suficiente para pasear por sus calles y disfrutar de su ambiente isleño.

La mejor forma de visitar Ponta Delgada es a pie.

Ponta Delgada es la ciudad más importe y más poblada de la isla y de Azores. Nuestra visita comenzó por el paseo marítimo, hasta el Fuerte de São Bras, que se usó como defensa ante piratas y corsarios en el siglo XVI.

Luego nos dirigimos a la estampa más típica de la ciudad, las Portas da Cidade, construidas en el siglo XVIII, son el emblema de la ciudad. Muy cerca de las Portas da Cidade encontramos la Iglesia de San Sebastián, construida entre los años 1532 y 1547 y la Praça do Municipio.

Portas da Cidade de Ponta Delgada
Portas da Cidade de Ponta Delgada

La última noche, aprovechamos para cenar en la Taberna ACOR, donde os recomendamos reservar, para despedirnos de Azores.

Con esto terminamos los artículos sobre Azores. Esperamos que os haya gustado este destino y os entren ganas de visitar este paraíso en mitad del Océano Atlántico.

¡Nos vemos en la próxima aventura!

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