Senda Camille. Etapa 1: Somport – Arlet

DIFICULTAD TÉCNICA DE LA RUTA

DIFICULTAD DE ORIENTACIÓN

Distancia de la ruta
19,5 kilómetros

Desnivel positivo acumulado
1.031 metros

Duración total de la ruta, incluyendo paradas
7 horas

Esta ruta es solo ida. Forma parte de un trekking de varios días

DIFICULTAD TÉCNICA DE LA RUTA

DIFICULTAD DE ORIENTACIÓN

Distancia de la ruta
19,5 kilómetros

Desnivel positivo acumulado
1.031 metros

Duración total de la ruta, incluyendo paradas
7 horas

Esta ruta es solo ida. Forma parte de un trekking de varios días

Track de la ruta: Para descargar

Pinchando aquí podéis encontrar el track de la ruta.

Nuestros primeros pasos por el Pirineo

Llegada a Somport

Atención: Puede ser que la exaltación de este relato este afectado por la falta de oxígeno y cansancio que afecto a nuestro cerebro, pero pasados los años seguimos sintiendo lo mismo al leer estas líneas.

Antes del amanecer nos dirigimos hacia Somport, el punto de partida de la aventura pirenaica, que es la Senda Camille y la cual nos dejaría marcados de por vida sin conocer antes refugios como el de Arlet.

La tarde previa dejamos preparados los macutos, revisados los tracks gps que debíamos seguir, ultima revisión de mapas y mirar la previsión meteorológica, la cual era bastante desoladora: viento y lluvia, y poco sol… Así que si antes de empezar una aventura así, se duerme con el estómago del revés, con esa meteorología y la lluvia cayendo fuera toda la noche, los nervios y la emoción estaban desatadas.

Pero por fin, suena el despertador y con muchas ganas de empezar desayunamos y nos bajamos a por el coche para poner camino hacia Somport. Aparcamos en frente de albergue/bar de Somport al que volveremos dentro de unos días, cuando acabe esta terminásemos la Senda Camille y descubriéramos Arlet.

Comienza la aventura

Después de enfundarnos con nuestras chaquetas semi-impermeables, cargarnos con los macutos, una sonrisa de oreja a oreja y bastones en manos comenzamos a caminar. Al poco de comenzar, vemos que otra pareja acaba de llegar en coche para empezar andar ¿harán la misma ruta que nosotros? La bota izquierda pensaba que no podía ser así “no hay tantos locos por el mundo para que se crucen el mismo día”, la bota derecha mientras “seguro que van hacer la Senda Camille, ¿si no porque estarían aquí con este tiempo y a estas horas?”

Camino entre un bosque conquistado por un rebaño de ovejas
Caminando entre ovejas

Bosques de Sansanet

Empezamos por pastos y pequeños puentes de madera, cruzando la carretera y pasando por una cabaña de un pastor para adentrarnos dentro de un denso bosque. La humedad se confunde con la lluvia, el Bosque de Sansanet es tan denso que no deja pasar a penas ni la luz ni la lluvia.

Durante estos primeros kilómetros, también nos acompaña una niebla que da un toque místico y singular a este comienzo de ruta, hasta el punto que vemos un ciervo adulto en mitad del camino, nos cruzamos las miradas durante tres segundos y despacio seguimos avanzando. La niebla también ayuda a tener estos momentos con la naturaleza.

Hombre posando en mitad de una subida en el Bosque de Sansanet en el Pirineo
El mágico Bosque de Sansanet

Pero también en cierto momento nos hace dudar qué dirección es la correcta, en ese momento nos alcanza la pareja que habíamos visto salir desde el aparcamiento del Puerto del Somport, y ellos nos aclaran la dirección correcta, a partir de aquí no les volvimos a ver hasta llegar al refugio de Arlet.

Mujer con mochila en mitad de una subida en la etapa 1 de la Senda Camille, trekking de varios días por el Pirineo aragonés y francés
Caminando por los Pirineos

El bosque empieza a desaparecer y empezamos a ver montañas, aunque todavía nos queda rato para ver las montañas rojizas que caracterizan esta zona, pero tenemos mucho más que ver hasta llegar primero a un giro con una panorámica increíble donde se llegan a ver las instalaciones de la estación de Astún, ¿o eran Molinos de viento? ¿Estábamos perdiendo la cabeza como Don Quijote? Nos daba igual, merecía la pena disfrutar del paisaje.

Paisajes cambiantes y cruces de caminos

Cambiamos de paisaje drásticamente, dejamos atrás los árboles y tenemos montañas y prados ante nuestros ojos. No habíamos visto nada así antes, y es que es nuestra primera ruta por los Pirineos y no paramos de alucinar con los paisajes, ni de hacer fotos y videos.

Primero bajamos desde un collado para llegar al desvió hacia la zona de Aguas Tuertas (en la parte del Pirineo Oscense, no confundir con la zona que hay por Cataluña), aquí nos encontramos con un grupo que se dirigían a hacer una ruta por la zona de Aguas Tuertas y el Valle de Echo.

Paisaje del Pirineo aragonés
Montañas rozijas de los Pirineos

Hay que cruzar un río, cuidado en este punto, nosotros nos liamos al orientarnos y no encontrábamos el camino para cruzar, así que terminamos tirando las mochilas por encima del río hasta la otra orilla para que no nos desequilibrasen a la hora de cruzar, esto NUNCA lo hagáis… no pasó nada pero por decirlo de alguna manera, nos faltó inteligencia al no cruzar por un puente que había, ya que nos habíamos salido del camino sin darnos cuenta…

Ya teníamos anécdota y risas para la primera etapa… pero no sería la última. Y como veréis el primer día fue muy intenso. Se me olvidaba, al salir a este valle el tiempo había mejorado bastante ¡nubes y claro!, y lo mejor que había dejado de llover. Ni nos dimos cuenta cuando dejo de lloviznar sobre nuestras cabezas, al ir disfrutando de cada paso, ¡ni le quitamos el chubasquero a la mochila! Así tampoco se ponía morena 😉

Imagen panorámica de los Pirineos durante la etapa 1 de la Senda Camille
Panorámica de los Pirineos

Ascenso para pasar hacia otro mini-valle y ver el Pico Gabedallos y dirigirnos hacia la Cabaña de Grosse donde hay una fuente de agua, a tener en cuenta en esta etpa de la Senda Camille entre Somport y Arlet.

Paisajes del Pirineo aragonés
Pirineos

Encuentro con perros pastores antes de llegar a Arlet

Encuentro con los guardianes de los Pirineos

Bajamos hasta la cabaña y desde aquí solo ganamos altura poco a poco, hasta llegar a un collado para tomar la ladera de la montaña y cruzar por el Col de Lapachouaou… pero antes de cruzar nos encontramos frente a frente con los guardianes de este paso: ovejas. En principio por ellas mismas son inofensivas y asustadizas, aunque había alguna cabra con un poco de mala leche.

Pero para los neófitos en los Pirineos, sobre todo en la parte francesa, un aviso (y el que avisa no es traidor), normalmente y casi al 100% diría yo, estos rebaños no van solos, tienen a sus pastores en versión canina y estos tienen que darte permiso para pasar y si no… pues búscate otro sitio para pasar porque por allí no vas a poder, te lo aseguramos.

Nosotros hicimos todo lo que habíamos leído (era la primera vez que nos ocurría esto), además estábamos a pocos kilómetros de llegar al refugio… así que no había vuelta atrás. Nos acercamos tranquilos en fila de uno hasta ver al primer mastín. Estaba tumbado como Niebla en un típico capítulo de Heidi, pasamos a su lado y nos olisqueo desde suelo y no hizo mucho más para impedirnos el paso.

“Ufff!!! Pues no era para tanto esto de los perros pastores, ¡qué fácil ha sido…!”

Pero de pronto oímos ladrar a un perro de manera muy desesperada, nos dimos la vuelta pensando que era el perro que acabamos de dejar atrás, pero este simplemente se levantó y miraba hacia nosotros sin ladrar (casi sin respirar, estaba muy tranquilo) miramos al frente y vimos como una mancha blanca se acercaba en nuestra dirección, había un segundo mastín que no habíamos visto en un primer momento.

Crucial: Mantener la calma

Por lo que decidimos retroceder rápido pero sin correr, pasamos al lado del primer mastín que nos ladró, pero sin mucha gana, mientras el otro se acercaba rápidamente enfurecido hacia nosotros. Estaba a escasos metros y nosotros retrocedíamos sin perderle de vista, mientras no paraba de ladrar con cara de pocos amigos.

Gracias a que hicimos caso a las indicaciones del mapa de la Senda Camille pudimos salvar sin contratiempos esta primera etapa entre Somport y Arlet.

Llegamos a un punto en el que el mastín nos ladraba pero ya nos había dejado de seguir. Así que ya habíamos descubierto por donde no podemos ir.

Como actuar ante un perro pastor

Gabinete de crisis de A Golpe de Botas. Sabíamos que había la posibilidad de tener este problema, y habíamos leído como actuar y las recomendaciones para pasar sin ser atacados por los perros pastores.

En estos casos las recomendaciones son rodear el rebaño lo máximo posible para así una vez superada la zona conflictiva volver al camino, así que nos tocó ir hacia el otro valle montaña arriba. Los perros seguían ladrando y eso que aunque nos cruzábamos con alguna oveja estábamos alejados del núcleo. El miedo y el nerviosismo se apoderaban de nosotros cada vez que ladraban los perros, no había otro sitio por donde pasar y se hacía tarde.

A paso ligero subimos la montaña y esperando que las curvas de nivel del mapa no engañasen la bajada iba tener menos inclinación que la subida. Aunque casi nos preocupaba encontrar otro rebaño en los escasos kilómetros que nos quedaban y tener que retrasar nuestra llegada al refugio.

Inmensa pradera de los Pirineos
En mitad de los Pirineos

Pero al llegar arriba vimos que el mapa no mentía y que las ovejas se quedaron atrás. Ahora solo quedaba reponer fuerzas y disfrutar de las vistas.

Nos parecía mentira que en ese paraje alejado de todo hubiese un refugio guardado, pero resulto que si, después de andar un poco más al girar hacia un collado, como un oasis en mitad del desierto, allí estaba estoico y firme bajo el sol que lo iluminaba entre las nubes. La mayor alegría de la jornada, ya que hubo momentos que pensamos que no llegaríamos nunca.

Llegada al Refugio de Arlet

Arlet, nuestro oasis de descanso

Desde lejos se veía movimiento en el Refugio de Arlet, y gente bañándose en el ibón, ya nos olvidamos que nosotros tambien estabamos mojados hace unas horas en Somport al comenzar la Senda Camille.

Según nos íbamos acercando vimos a un hombre en las escaleras del refugio escondido tras el objetivo de su cámara réflex haciendo fotos, sin saberlo en ese momento acabábamos de conocer a quien se convertiría en nuestro guía durante este viaje.

Mas mastines y nuevos amigos

Y al llegar vimos a otro mastín, y era gigante… y había más perros por allí. Estábamos flipando porque estaba en mitad de la escalera de subida al refugio.

Vistas a lo lejos del Refugio de Arlet en el Pirineo
Refugio de Arlet

“¿Qué hacemos? Pasar por encima sin tocarle es difícil”

De repente pasaron unos niños jugueteando le molestaron y se quitó sin rechistar… suerte porque necesitábamos desprendernos de las mochilas y descansar.

El ibón de Arlet junto al refugio del mismo nombre en mitad del Pirineo
Llegando al refugio de Arlet

Cena de postín y aventuras pirenaicas

En el refugio todo era sencillo, el registro buscando nuestro nombre en una agenda de papel, no había baño y la habitación compartida se ocultaba tras unas escaleras cuya inclinación rozaba lo inverosímil. Un salón acogedor con un ventanal digno del mejor cuadro impresionista holandés ante ese atardecer iluminando las vistas de las montañas y el ibón.

Nuestros nombres apuntados en una pizarra encima de la mesa, para saber nuestro sitio para la rica cena que nos esperaba. Como dos novatos aspirantes a montañeros disfrutamos de la cena bien merecida y de la compañía de montañeros de verdad, nosotros allí éramos unos parvulitos en esto de la montaña. La comida era espectacular, con tal elaboración que nosotros no hemos sabido repetirla en la comodidad de nuestro hogar.

De la compañía, alucinamos con una pareja holandesa que llevaba andando un mes por los Pirineos, otra pareja de montañeros aragoneses que conocían cada rincón de estas montañas, otro que estaban haciendo parte de la TransPireniaca, y luego otro compañero que había empezado en Somport también ese mismo día  la senda, pero el pobre se había dado una vuelta terrible por Aguas Tuertas hasta llegar al refugio, incluso perdió una toalla en el trasiego de la ruta… la cena tenia historias para seguir allí días.

Cambio meteorológico y descanso

Pero había que descansar, después de recuperar todas las fuerzas y de ver como fuera el tiempo cambiaba cada diez minutos, pasamos de los apacibles últimos rayos de sol, a una noche fría y ventosa, incluso daba la sensación de que se movía el refugio.

Este había sido el primer día de una gran aventura, unos días en mitad de los Pirineos que jamás olvidaremos.

Más contenido para planificar la Senda Camille

Si quieres saber más sobre esta ruta, no te pierdas los próximos artículos.

No te pierdas toda la información sobre este trekking.

¡Te esperamos en el próximo articulo! Para cualquier duda o comentario puedes escribirnos a nuestro mail agolpedebotas@gmail.com o dejarnos un comentario aquí abajo.

2 comentarios en “Senda Camille. Etapa 1: Somport – Arlet”

  1. Genial, no te puedes imaginar lo que he disfrutado leyendo estas lineas, ha sido como volver a recorrer aquella primera etapa, donde comenzó aquella aventura y de la cual tan buenos recuerdos tengo. un montón de besicos.

    ¡¡Ya tengo ganas de leer la segunda etapa¡¡¡.

    1. Muchas gracias Presen!!! Las siguientes etapas están en el horno aún!!! ? Nosotros disfrutamos mucho escribiendo sobre la ruta y viendo las fotos recordando esos días!!! De lo mejor que hemos hecho!!!

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