Senda Camille. Etapa 3: Lescun – Linza

Senda Camille. Etapa 3: Lescun – Linza

Seguimos con nuestra aventura por los Pirineos. Un trekking que recomendamos a todo el que ama la montaña, porque ha sido una de la mejores experiencias de nuestra vida.
A continuación os dejamos los detalles técnicos de esta tercera etapa y el relato de nuestra aventura.

Ficha técnica

Track de la ruta: para descargar

Pinchando aquí podéis encontrar el track de la ruta.

Caminando en soledad por los Pirineos

Después de descansar en el camping de Lescun, nos despertamos en una habitación donde los sueños son compartidos con el resto de compañeros de ruta. Y todos nos levantamos con un mismo objetivo: poder deslumbrarnos por la inmensidad de las Agujas de Ansabere.

Desayunamos para coger fuerzas y nos pusimos en marcha para afrontar una de las etapas que sería sin lugar a dudas, una de las más duras que acometeríamos en este viaje. Aunque debemos advertiros que la dureza fue compensada con creces, por la inmensa belleza de las montañas y la naturaleza que nos rodeaba.

Primer tramo de la ruta por un bosque
Primer tramo de la ruta por un bosque

Salimos del camping ilusionados por el día, aunque este amaneciera con el cielo cubierto por las nubes. No fue la lluvia, si no la gran cantidad de humedad que había en el ambiente la que nos fue empapando poco a poco según avanzábamos los primeros kilómetros de la etapa junto a otros “camilleros”. Antes de llegar a la mitad de la tremenda subida estábamos empapados y cansados de este primer esfuerzo, que nada era comparado a lo que nos esperaba.

Pero la verdad es que no nos podíamos hacer una idea de la categoría de esta subida, ya que, su primera mitad entre arboles no era nada parecido a la parte que realizamos al alcanzar la Cabaña de Ansabere, el paisaje se aclaraba y pasábamos de un bosque mágico, para encontrarnos con un tramo descarnado por las rocas.

Hacia la cabaña de Ansabere
Hacia la cabaña de Ansabere

Paramos a descansar en la cabaña que hay a los pies de las agujas y a tomar aliento, y así prepáranos para la subida hacia las agujas. Según avanzaba el día, el tiempo iba empeorando y la niebla nos iba cubriendo.

Al poco de comenzar de nuevo a caminar, la niebla estaba tan baja que no podíamos ver mucho más allá de dos metros. Sumidos en la niebla y en la soledad, porque hacía tiempo nuestros compañeros más agiles nos habían adelantado y seguramente estarían coronando el Puerto de Ansó, o como también se le conoce, el Col de Petrechema, avanzábamos poco a poco.

Subiendo por el pedregoso camino de las Agujas de Ansabere
Subiendo por el pedregoso camino de las Agujas de Ansabere

Mientras intentábamos conseguir a un ritmo lastimero hacia la cumbre de este coloso, se cruzaron en nuestro camino dos chicas que bajaban, a las que les preguntamos cuando quedaba por llegar al techo de nuestro recorrido… la contestación no fue alentadora, pero eso no nos desanimó  ya que seguíamos inspirados y mentalizados en llegar y disfrutar mientras estuviésemos allí.

Pero nada es eterno, y después de un par de horas subiendo, a los 2.084 metros de altitud conseguimos salir de entre la niebla. Ante nosotros se abría el cielo azul y el barranco del rio Petrechema.

Saliendo de la niebla para coronar el Col de Petrechema
Saliendo de la niebla para coronar el Col de Petrechema

Debido a las nubes secuestradas en Francia, no pudimos ver las Agujas de Ansabere durante la subida (podéis buscar fotos en Google para ver lo espectaculares que son). Aun así, tenemos grabado una imagen a fuego en nuestra memoria: salir de la gris niebla, para recibir la claridad y un paisaje dominado por a la piedra calcárea.

Esta bajada, pedregosa, y con la vegetación abriéndose paso entre las rocas en los sitios más inverosímiles. Nuestro único compañero de ruta durante esta bajada fue el silencio de la naturaleza más salvaje que nunca antes habíamos visto. La sensación de soledad en un paraje tan inhóspito, era tan brutal, que llegamos a pensar en algún momento pensábamos que nos pudiese visitar Camille o alguno de sus amigos.

Bajando por el barranco del rio Petrechema.
Bajando por el barranco del río Petrechema.

De todas formas por mucho que nos esforzásemos en describir con palabras e imágenes el paisaje y sensaciones, os invitamos a descubrirlo por vosotros mismos, porque toda descripción y esfuerzo narrativo se quedara corto.

Cuando llegamos al bosque nos relajamos y empezamos a hablar sobre el paisaje tan exuberantemente rocoso que acabamos de recorrer y lo insólito que estaba siendo para nosotros, así como las sensaciones de soledad y silencio que encontramos durante esos kilómetros.

Como no, al llegar al refugio de Linza, nuestros nuevos amigos estaba por allí para recibirnos. Nada más llegar con la emoción de los vivido, les comentamos nuestras primeras sensaciones sin que nos diese tiempo a quitarnos las mochilas. Para conmemorar la llegada, tras esta dura etapa, nos hicimos una foto delante del refugio con unas banderitas que serían premonitorias del futuro

En el refugio de Linza
Cuando llegamos al refugio de Linza

Después de quitarnos las mochilas empezamos a relajarnos tras una buena ducha y unas cervezas, como si de un trofeo se tratasen, satisfechos de la jornada vivida.

Ya cayendo el sol tocaba disfrutar de una buena cena, amenizada compartiendo vivencias y sensaciones con nuestros amigos de ruta.

Antes de ir a la cama, le comenté a Marina que ya habíamos pasado el Tourmalet, de belleza y dureza, pero que al día siguiente nos tendriamos que enfrentar a la “Etapa reina” que nos pondría aprueba nuestra capacidad física, psicológica y de decisión…pero lo que nos pasó al día siguiente os lo contaré en el próximo artículo.

Espero que después de este relato no te la quieras perder en el siguiente artículo.

¡Hasta la próxima aventura!

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4 comentarios en “Senda Camille. Etapa 3: Lescun – Linza”

  1. Hola, ya no me acordaba de esa subida, que fue una impresionante, y creo que el hecho de que no pudiéramos ver por la niebla toda la subida que había, a mí al menos me ayudo jajaja y el recuerdo de esa tarde jugando y tomando cervezas fue genial. Un montón de besicos.

    • Hola!! si yo creo que la niebla en parte hizo que fuese más llevadero, aun que las vistas tienen que quitar el aliento! Si, tenemos muy buenos recuerdos de esos días con vosotros. Un abrazo!

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