Senda Camille. Etapa 2: Arlet – Lescun

Seguimos con nuestras andanzas por los Pirineos. Una experiencia única que jamás olvidaremos. A continuación os dejamos los detalles técnicos de esta etapa y el relato de nuestra aventura.

Ficha Técnica

Track de la ruta: para descargar

Pinchando aquí podéis encontrar el track de la ruta.

Caminando por los Pirineos

Después de pasar una noche escuchando como el fuerte viento golpeaba el techo del refugio, nos levantamos para reponer fuerzas con un desayuno completísimo que nos tenían preparado al bajar al comedor, y aunque no lo sabíamos hoy íbamos a vivir un momento muy gracioso en el día que aún hoy recordamos con una sonrisa en los labios.

Una vez terminamos con el desayuno, ya estábamos preparados para afrontar la segunda etapa de la Senda Camille, que sin lugar a dudas, no iba ser menos impresionante que la anterior, aunque esta etapa es algo más suave en el aspecto físico que la del día anterior, pero paisajísticamente es brutal.

Con las mochilas a los hombros, salimos del refugio despidiéndonos del Ibón de Arlet y viendo cómo se desviaban algunos compañeros de refugio y a otros los íbamos perdiendo de vista por su ritmo endiablado.

Empezamos la ruta con un cielo bastante despejado, nada que ver al comienzo del día anterior. En el camino, ovejas, pastores y montañeros con el mismo objetivo que el nuestro, avanzar paso a paso y disfrutar de la naturaleza.

La ruta comienza por un sendero que hay a la izquierda saliendo del refugio de Arlet. Al poco de comenzar a caminar llegamos a un prado junto a una cabaña donde tuvimos de nuevo la bienvenida de los perros pastores a sus terrenos. A cientos de metros se acercaba un perro pastor, ladrándonos a nosotros y al resto de “camilleros” que iniciábamos ese día nuestra ruta, pero al final este guardián de las montañas se quedó a unos metros simplemente ladrándonos y advirtiéndonos que no entrásemos en su terreno.

Mientras tanto, a cada paso nosotros íbamos disfrutando del verdor de estas montañas. Después de pasar el Col de Saoubathou, comenzamos un pequeño ascenso para ir cresteando por un camino muy sencillo, nada que ver con nuestra experiencia en cresteras por la de los Claveles en Peñalara, donde se suda de verdad.

Una de las cosas que más nos gusta de la montaña es disfrutar de la soledad y la tranquilidad que da mientras caminas en silencio, paso a paso avanzando con tu esfuerzo, sintiendo cada pisada y cada bocanada de aire que tomas. Durante este viaje está sensación de tranquilidad y libertad la experimentamos en muchos momentos, pero también descubrimos el  placer de compartir camino con desconocidos experimentados en la montaña, que han pasado a ser personas importantes en nuestra vida. Durante este tramo de la ruta disfrutamos de la excelente compañía de nuestros compañeros de refugio. A partir de aquí se convirtieron en compañeros de fatigas (más las nuestras que las suyas) y sobre todo compartimos con ellos muy buenos momentos que hicieron que está aventura por los Pirineos se convirtiese en algo aún más  especial. Porque como pudimos descubrir, parte del encantó de la montaña es los lazos de fraternidad que se generan con otros montañeros.

Observando a nuestro alrededor, nos encontramos con un mar de montañas que a nosotros nos impresionaban y nos dejaba con la boca abierta. La bota izquierda era incapaz de discernir el nombre de las montañas, al igual que hace en la Sierra de Guadarrama. Pero tuvimos la suerte de tener cerca a la voz experta de un montañero aragonés que nos indicaba donde se encontraban picos tan míticos de los Pirineos como el Castillo de Acher, Midi d`Ossau, Anayet…y otros tantos picos más que no retuvimos, pero lo que si retuvimos fue la belleza y el buen rato que pasamos paseando por estas laderas.

La ruta continúo entre llanos y pequeñas subidas y bajadas hasta que la bota izquierda decidió que el momento gracioso que recordaríamos para siempre tenía que llegar.

Si caminas por pastos franceses encontraréis unas cuerdecitas inofensivas, aparentemente, a la cuales las vacas ni se acercan.

Pues estas cuerdas que una vaca rompería de un estornudo, están ligeramente electrificadas. Habíamos leído lo de estos cordeles electrificados, pero la bota izquierda no se lo creía. Había probado tocando en la primera etapa varios cordeles y viendo que no pasaba nada, cogió confianza. Así que mientras caminábamos tranquilamente, agarró uno de estos cordeles como si fuese un hilo que le mantenía unido a la vida, así que para despertar de este sueño el cordel le dio un calambrito para que se soltase y siguiese el camino, sin toquetear nada.

Fue igual de gracioso que de estúpido, desde entonces la bota izquierda rehúye de estos cordeles como cual vaca francesa.

Pasado este gracioso momento, seguimos andando y haciendo fotos hasta llegar al Puerto de Palo. Aquí decidimos realizar la primera parada técnica antes de acometer el largo descenso que nos llevaría hasta la meta de esta segunda etapa, Lescun y su agradable albergue/camping.

Tras aligerar peso de nuestras inmensas mochilas, comenzamos el primer tramo de la bajada encontrándonos con muchos peregrinos, ya que, este paso es muy importante para la peregrinación en el Camino de Santiago, como también fue un punto importante de paso de los contrabandistas en periodos de guerras.

Poco a poco fuimos cambiando de paisajes, en este punto nos encontramos rodeados de pastos y al fondo del camino vislumbramos un bosque, en el que nos adentraríamos una vez que pasamos por la cabaña de un pastor.

La bajada nos la tomamos con calma para disfrutar de ese ambiente tranquilo y de los paisajes. Aunque para paisajes nada como él nos encontramos al llegar a camping de Lescun, desde donde se podían ver las Agujas de Ansabere, punto por donde al día siguiente deberíamos acometer una de las rutas más duras de este trekking, pero todavía nos quedaba descansar en el estupendo alberge/camping de Lescun.

Llegamos a primera hora de la tarde, después de una buena ducha. Merendamos un poco  tirando de nuestras viandas mientras escribíamos en nuestro diario de ruta y esperábamos a nuestros compañeros de ruta que decidieron hacer un camino algo más largo.

Tenemos que destacar el trato cercano y agradable de los gestores del camping, muy agradable en todo momento. La comida de la cena estaba muy buena.

Tras reponer fuerzas con una buena cena y mejor compañía, compartiendo anécdotas del día, ya tocaba descansar. La tercera etapa sería dura, pero ¡increíble! No te pierdas nuestra aventura ascendiendo las Agujas de Ansabere y tocando las nubes, ¡nos vemos pronto viajeros!

 

2 comentarios sobre “Senda Camille. Etapa 2: Arlet – Lescun

  • el 3 octubre, 2018 a las 8:47 AM
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    Es un placer leeros y mas recordar los días de convivencia , como dice la canción “todos queremos mas”, mas foticos, mas relatos y sobre todo volver a compartir jornadas de montaña con tan buena gente, vaya par de botas, un besico.

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    • el 8 octubre, 2018 a las 6:27 PM
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      Muchas gracias por el comentario!! nos alegra que te estén gustando los artículos! !esperamos que pronto compartamos más rutas 🙂 besicos!!

      Respuesta

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