Lisboa en un fin de semana

Nuestra visita a Lisboa, formó parte del viaje a Azores que hicimos en Agosto de 2018. Como para llegar hasta las islas portuguesas desde Madrid teníamos que hacer escala en la capital lusa, pues decidimos alargar nuestra escala y quedarnos el fin de semana antes de dar el salto al archipiélago.

Nos ha parecido que Lisboa es muy buen destino para un fin de semana, nosotros realmente tuvimos solo un día completo, ya que llegamos el viernes sobre las 18:00h y nuestro avión a Azores salía el domingo a las 14:00h, por lo que no nos dio tiempo visitar los alrededores de la ciudad.

Lisboa es una ciudad bellamente decadente dividida en cinco barrios importantes:

  • La Baixa
  • El Chiado
  • El Barrio Alto
  • La Alfama
  • Belem

Todos y cada uno de estos barrios bien merecen la pena dedicarles tiempo para pasear y perderse por sus callecitas empedradas.

Nosotros dividimos nuestra visita por barrios, para así en nuestra breve estancia en la ciudad poder visitar los puntos más emblemáticos de la ciudad.

Viernes: Llegada a Lisboa

Cómo llegar al centro de Lisboa desde el aeropuerto

Llegamos al aeropuerto de Lisboa el viernes sobre las 18:00h, llegar hasta el centro es relativamente sencillo desde el aeropuerto, en taxi, metro o autobús. Nosotros decidimos coger el metro.

Nuestro alojamiento estaba ubicado en el barrio de La Alfama, para llegar hasta allí desde la T1 del aeropuerto tuvimos que coger la línea roja hasta la parada de Alameda y luego enlazar con la línea verde hasta la parada de Rossio, y luego caminar hasta el apartamento.

El precio es inferior a 2€ y la frecuencia de los metros es cada 10 minutos aproximadamente.

Dónde comer en Lisboa

Una vez nos despojamos de nuestras pertenencias, nos fuimos a pasear buscando un lugar donde poder cenar.

Cenamos en un lugar típico portugués, Casa da Índia. La relación calidad precio está muy bien, la pega que tuvimos que esperar para conseguir mesa, pero ese era un problema generalizado en todos los restaurantes de la zona.

Sábado: pateando Lisboa

Al día siguiente madrugamos para comenzar todas las visitas que teníamos planificadas para el día. El plan fue visitar las zonas de La Baixa, El Chiado El Barrio Alto y La Alfama hasta primera hora de la tarde, y después irnos hasta Belém.

Catedral de Lisboa o La Sé

La ruta por Lisboa comienza pasando por la Catedral de Lisboa o La Sé. La Catedral data del siglo XII y es la iglesia más importante y más antigua de la ciudad. Ha conseguido sobrevivir a varios terremotos que han azotado a la ciudad. Justo enfrente pasa un tranvía, así que merece la pena esperar en la acera de enfrente y poder ver una típica estampa lisboeta, el tranvía y de fondo la catedral.

Rua Augusta

Siguiendo los cables del tranvía llegamos a la calle peatonal Rua Augusta, es la calle principal del barrio La Baixa y en esta calle es momento de agachar la cabeza y mirar el característico suelo blanco y negro de la ciudad. Girando a la izquierda llegamos hasta una de las plazas emblemáticas de Lisboa, la Plaza del Comercio.

Plaza del Comercio

Para admirar la belleza de la plaza, hay que situarse delante de la enorme estatua de bronce del rey José I. Desde este punto podremos observar la estatua enmarcada por el Arco del Triunfo que da la bienvenida a los visitantes que vienen desde la Rua Augusta hasta la plaza.

La Plaza del Comercio destaca por los pórticos que forman una U alrededor de toda la plaza, y está ubicada a orillas del Tajo. Más tarde volveremos a esta plaza para coger el tranvía número 15 que nos llevará hasta Belem en menos de 30 minutos.

Elevador de Santa Justa

Volvemos sobre nuestros pasos por la Rua Augusta hasta llegar a la altura del elevador más famoso de la ciudad, el Elevador de Santa Justa. Tiene 45 metros de altura, y conecta el barrio de Baixa y el del Chiado. Su construcción se terminó en 1902, y es obra del ingeniero Raoul Mesnier de Ponsard. Por su estructura de hierro nos recordó a la Torre Eiffel, y como curiosidad cabe destacar que es el único elevador de la ciudad que es totalmente vertical.

Se puede subir en uno de sus dos ascensores para llegar hasta el barrio del Chiado. Pero las colas para subir suelen ser frecuentes, el precio de ida y vuelta, incluyendo el mirador es de 5,15€ por persona. Es recomendable ir a última hora de la tarde, ya que debido a su orientación hacia el oeste ofrece una de las mejores vistas del atardecer de la ciudad.

Debido a la cola de espera que había, nosotros decidimos ir andando hasta el barrio del Chiado y continuar nuestras visitas.

Desde la parte alta del Elevador de Santa Justa, donde nos dejaría el ascensor si se coge en el barrio Baixo, se puede comprar la entrada de 1,5€ para subir al mirador y disfrutar de las vistas. Aunque desde el punto donde está la cafetería del elevador las vistas sobre la ciudad ya merecen la pena.

Convento do Carmo

La siguiente parada, el Convento do Carmo, uno de los lugares más bonitos de la ciudad. Fue el templo gótico más importante de Lisboa y actualmente el convento que se encuentra en ruinas debido al terremoto que azotó la ciudad en 1755, y en su interior está un pequeño Museo Arqueológico.

La entrada a las ruinas y el museo cuesta 4€ la entrada general y 3€ con carnet de estudiante.

Tras alucinar con los arcos gigantes de su interior, nos adentramos en el museo de arqueología donde lo que más nos llamó la atención fueron dos pequeñas y espeluznantes momias procedentes de América del Sur.

Al salir del convento, nos dirigimos hacia la parte alta del Elevador de Santa Justa, para tener una vista del exterior del convento y de su bonita puerta lateral, de la cual muchos visitantes pasan de largo, pero esta puerta del convento tuvo gran importancia histórica, ya que conectaba el convento con el palacio real que había en la colina de enfrente. Se puede ver que la puerta está decorada con la flor de lis, emblema de la dinastía Avis, que reino en Portugal entre 1385 y 1580.

Plaza de Rossio

Antes de comer nos dirigimos hacia otra de las plazas importantes de la ciudad, la Plaza de Rossio. En esta plaza se encuentra varios edificios emblemáticos de la ciudad como el Teatro Nacional Doña Maria II con una fachada neoclásica y la estación de tren de Rossio. Pero lo más interesante de esta zona está en uno de los laterales de la plaza, la Iglesia de Santo Domingo, un edificio con su interior totalmente calcinado debido al incendio que sufrió la ciudad en el verano de 1959.

AVISO: En la zona de la Plaza de Rossio, os recondenamos estar precavidos ya que hay personas que se dedican a vender droga descaradamente a los turistas a plena luz del día y con un descaro increíble. Esto nos parece que da bastante mala imagen a la ciudad y esperamos que se solucione pronto, ya que nos fue bastante incómodo y desagradable.

Iglesia de Santo Domingo

La iglesia fue fundada en el siglo XIII, y sufrió todas las desgracia naturales que ha vivido Lisboa en su historia. Debido al maremoto que surgió por el terremoto de 1755, la iglesia quedo prácticamente destruida. A pesar de ser reconstruida, en el siglo XX el incendio que asoló la ciudad, quemó sus paredes. Para acondicionarla al público se rehabilitaron los techos y los uros de la iglesia pero su interior se dejó con el aspecto que dejo el incendio.

Es uno de los monumentos más bellos y curiosos de la ciudad, su horario es de lunes a domingo de 07:30 a 19:00.

Barrio de Belem

Tras reponer fuerzas, nos dirigimos de nuevo a la Plaza del Comercio para coger el tranvía número 15 dirección Belem.

Belem está lejos del centro de Lisboa, pero en tranvía (15) o autobús (714, 727 y 728) se llega en poco más de 30 minutos. El barrio de Belem se encuentra en el punto en el que el río Tajo se funde con el Océano Atlántico, de este punto es donde partieron los exploradores portugueses en busca del nuevo mundo, por ello encontraremos el Monumento a los Descubridores.

Las joyas del barrio de Belem, y por lo que merece la pena dedicar unas cuantas horas a la visita de esta zona son el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belem.

Monasterio de los Jerónimos

Os recomendamos no perderos esta visita, ya que es un lugar de una belleza impresionante, y no es de extrañar que en 1983 fuese declarado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El monasterio es uno de los principales ejemplos de la arquitectura manuelina que se pueden encontrar en Portugal. Manuel I ordenó su construcción para conmemorar el regreso de Vasco de Gama de sus expediciones.

Su construcción se terminó en el siglo XVI, y durante sus primeros años en pie fue habitado por monjes de la Orden de San Jerónimo, de ahí su nombre.

Actualmente es patrimonio del Estado, y no pertenece a ninguna orden religiosa. Esto es así desde el siglo XIX.

El monasterio llama la atención por su enorme fachada de 300 metros de largo, pero su interior es más bonito aún, si cabe. En su interior destaca la iglesia y el claustro, por donde se puede pasear y visitar las tumbas de Vasco de Gama y el poeta portugués Luís de Camões.

En una de las partes del monasterio se ha ubicado el Museo de Nacional de Arqueología.

El precio para visitar el monasterio es de 10€ por entrada, existe una reducción del 50% para jóvenes y mayores de 65. La última visita es la las 18:00.

Nosotros fuimos a última hora antes de que cerrasen y pudimos entrar gratis.

Torre de Belem

Muy cerca del monasterio se encuentra nuestra última parada del día, la Torre de Belem.

Muchos cuando pensamos en Lisboa se nos vienen a la mente sus tranvías y sus calles empinadas, pero también la Torre de Belem. Esto se debe a que la torre es considerada como uno de los símbolos más importantes de la capital portuguesa.

Al igual que el monasterio, ha sido declarada como Patrimonio de la Humanidad.

Se ubica en la playa de Restelo, desde donde salían las carabelas de las expediciones en busca del nuevo mundo.

Su construcción comenzó durante el reinado de Manuel I. El interior de la torre es muy austero y se divide en cinco pisos, la Sala del Gobernador, la Sala de los Reyes y la Sala de Audiencias; la capilla y la terraza de la torre.

La entrada cuesta 6€, con carnet joven y mayores de 65 hay un descuento del 50%.

Domingo: descubriendo los miradores de Lisboa

Nuestro vuelo hacia las islas Azores salía el domingo a mediodía, así que decidimos madrugar para aprovechar para perdernos por las callecitas de Lisboa, e ir a ver las vistas de la ciudad desde alguno de sus famosos miradores.

Una pena no tener más tiempo, porque las vistas desde cualquiera de los miradores de la ciudad son espectaculares.

A nosotros solo nos dio tiempo acercarnos al mirador más famoso del barrio de La Alfama, el mirador de Santa Luzia. Una pena no poder visitar más por falta de tiempo, pero las Azores nos esperaban en esta ocasión. Pero como siempre decimos, no hay mejor cosa que dejarse algo por visitar para tener una buena excusa para volver.

A continuación os dejamos varios de los miradores más famosos de Lisboa, para que podáis elegir a cual ir en vuestra visita a la ciudad.

Mirador de Santa Catalina

Se dice que es uno de los miradores con más encanto de la ciudad. Para llegar hasta allí, se puede coger el elevador Elevador da Bica. Durante el verano suele ser escenario de conciertos nocturnos.

Desde este mirador se tienen muy buenas vistas del estuario del Tajo, los barrios de San Paulo y Lapa, al Cristo Rey y el Puente 25 de Abril

Mirador de San Pedro de Alcántara

Se encuentra situado en los Jardín San Pedro de Alcántara, en el Barrio Alto. Se puede llegar hasta aquí cogiendo el Elevador da Gloria.

Desde este mirador se tienen unas estupendas vistas del Castillo de San Jorge, la Catedral de Sé y el centro histórico de Lisboa.

Mirador de Santa Lucía

Fue el elegido para visitar en esta mañana de domingo. Es el más popular de barrio de Alfama. Está engalanado por buganvillas y parras, y sobretodo destaca por su decoración de azulejos azules y blancos, típicos portugueses.

No es extraño encontrarnos con pintores inmortalizando las bellas vistas que ofrece este mirador.

Mirador de Gracia

Se encuentra muy cerca del Castillo de San Jorge. Es de los mejores puntos para disfrutar de un bonito atardecer sobre la ciudad.

Desde aquí se pueden admirar vistas del Castillo de San Jorge, del Elevador de Santa Justa o del Convento de Carmo.

Mirador del Panteón Nacional

Si se va a visitar el Panteón se recomienda subir al último piso para disfrutar de las vistas, ya que da una vista de 360o sobre las callecitas del barrio de Alfama.

Hay muchos más que se pueden visitar, y donde estar durante horas haciendo fotos de las vistas de la ciudad.

Pues hasta aquí nuestras recomendaciones de que no hay que perderse en Lisboa.

¡Nos vemos en las Azores!

 

 

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